Pelarlo o cepillarlos y luego lavarlos, es fundamental. Suelen tener tierra y no somos  lombrices como para comer tierra.

Le ponemos limón, dicen que así no se oscurecen.

Ponemos los champiñones sobre una bandeja.

En el fondo de cada uno, ponemos un trozo de loncha de queso.

Llenamos el champiñón con queso rallado, que no sea de fundir.

 Con la ayuda de una chuchara vamos poniendo sobre el queso rallado un poco de mantequilla y luego un poco de orégano.

 Calienta el horno al máximo sólo por abajo y mete los champiñones a media altura. Durante unos 20 minutos.